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14/02/2005
IncorporacionesParece que el frio hace gala de su cobardía habitual al iniciar su retirada con sorpresiva premura. Ahora que se recupera el suave tacto del dedo en el bolsillo tambien es tiempo de templarse el ánimo, de recopilar hazañas en busca de la novelilla perfecta. No voy a ponerme ahora a publicar mis obras completas de nunca empezar, ni tampoco se trata de aburrir a la grada con el regate eterno del brasileiro mas carioca. Sencillamente se trata de recuperar el álito literario que se negaba últimamente a deslizarse bajo mi cama. Conseguido esto o no, lo que resulta grato es comprobar que despues de tanto cambio no ha cambiado nada. Los mismos monstruos en el armario, las mismas ojeras de mediodía, el mismo diálogo in the mirror... Tal vez el frio de sus manos, tal vez su carcajada triste, tal vez su tacto infinito se retire con la misma premura que este frio cobarde. Tal vez ya sean parte de mis verwandlungs, tal vez ya no sea posible una huida... Tampoco la deseo.
18/02/2005
BezoarLa imagen que tengo de la tristeza es tremendamente ajena. El concepto de melancolía, añoranza, pena... Resulta muy ajeno, como digo. En realidad la pasividad siempre ha marcado mis acciones como un sello al rojo lo hace con las reses. Pasividad. Quiere decir esto que soy un sujeto pasivo? Tal vez. De lo que estoy seguro es de que en lo anodino de ese estado encuentro el reposo perfecto para mi maltrecho cuore. La mueca inane del idiota que no sabe entender su fortuna intermitente, que no comprende los entresijos de tan shakespiriano año nuevo. El precio de la risa se ha puesto imposible en estos días de temperaturas glaciales y temperamentos detonantes. Y yo intentando comprar gramitos de sonrisa mientras malgasto pedazos de carcajada con la frugalidad de una amante interesada. Y aun habrá quien me pregunte en formato comentario si estoy triste. Claro que lo estoy. Hoy estoy triste porque no la siento cerca, porque hoy es ajena y con ella todo el mundo. Hoy me siento aislado y a pesar de que me abrazo a la pasividad con la fuerza con la que abrazaría a Eva no puedo evitar sentirme como una mierda, sin metáfora de la casa. Sentir en definitiva que a cada paso que doy para acercarme a lo que mas quiero lo precipito un poco mas al abismo... Y joder, no quería eso. No quiero eso.
22/02/2005
HilaridadTot bé a l'aldea del pingüí...
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