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Qué es Verwandlung?

Empalagoso Verwandlung

Costumbrismo

Se perfila la luz de la ventana sobre el irregular muro estucado de mi habitación, gloriosa y acogedora, estupendo refugio de pirados sin remedio. Despertares tan agradables, tan llenos de fragancias reminiscentes de momentos producto de la epopeya postmoderna en que se ha convertido mi existencia. Fuegos artificiales estallan cada día en mis pupilas, cada día majestuosos y orgullosos de ser. Cada día cruzan nuevos personajes las aceras colindantes de mi edificio. Cada día se hornean hermosos los panes de la panadería frente a mi casa. Cada día un nuevo café. Una nueva sonrisa de esa chica del tren. Un nuevo pensamiento regalado a mi princesa. Una nueva preocupación por mi padre. Cada día me reconstruyo a base de retales de satisfacción. Efímeros como sólidos, míos en definitiva. Me imagino, me olvido. Me creo.
No son días de gesta. No son en absoluto días de gloria conquistadora, de leyenda de ese hombre que se hace a sí mismo cada día. En estas horas de recogimiento ni siquiera aparecen las motivaciones que antaño me obligaban a sentarme al teclado y vomitar mi verbo interminable.
Pero sinceramente, la verdad es que no recuerdo días más tranquilos. Tal vez la felicidad sea ésta, tal vez no, pero no me preocupa lo más mínimo si lo que hago es lo que quiero. Y creédme cuando os digo que lo es.
Mejor aún, no lo creais... reconstruid también vosotros vuestros días. Haced vuestros vuestros minutos, vuestras horas. Regresad dentro y partid de ahí. Conviene andar el camino en orden...
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Yo empalago, tú empalagas, nosotros empalagamos...

No estoy muerto, aun se me mueven los dedos, como cuando en una película te quieren mostrar que el malo aun no está frito del todo. Ha sido un año muy movido, supongo, y ahora toca reflexión. Es un coñazo, cierto, pero es necesaria. Del desespero de Hamlet a la hilaridad del bufón hay un largo tránsito (vuelven los tránsitos) con muchos baches. En principio parece que del huracán no salgo despeinado (si, ya, jua jua...), pero sí un poco mareado, así que es normal que tome asiento para recuperarme de tanta curva peligrosa. Estos días han sido demasiado reflexivos, en exceso. Quisiera recuperar rápido todo ese fuego que tenía en los ojos tras el verano, y probablemente lo haga, pero lleva tiempo y son cosas sobre las que un servidor no tiene un control absoluto. Tampoco pongo prisa en la intención, porque tambien es verdad que ahora me encuentro en una situación personal muy positiva. El encontrarse feliz despues de tanto tiempo viviendo entre la depresión de Segismundo y la pasividad de Destino desconcierta un poquito bastante... Perdón a aquellos que no lo entiendan, pero así son las cosas. Lo dicho, está siendo un año de muchas curvas, aunque estas últimas resultan ser las más dulces de todas. Después de tanto alquitranado se agradecen las baldosas amarillas. Ver a los amigos encontrar su sitio entre tanto desconcierto tambien ayuda a encontrar el camino. Incluso ciertos místicos errantes parecen haber hallado al fín una cabañita con chimenea donde sentarse mas de una noche.
Y ahora, para acabar, empalagueishon moment of the post... porque amigos, ya no se escribir ni pensar en nada sin que en todo momento imagine esa carita preciosa que me hace despertar sonriendo todos los días. (Sí, Heskit, es cierto que la foto de tu culo tambien lo consigue, pero es otro tipo de sonrisa). En fin, un besazo digital para la princesa de la boca de fresa... Empalagoso? Sí, qué pasa? Toi namorao, hala!
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